Seminario de Filosofía

El sentido último de la educación consiste en el desarrollo de tus facultades como persona. El ejercicio filosófico —personal— resulta necesario para dicho desarrollo. Buscar educarse, poniendo límites al error propio, es en sí misma una aportación importante a la sociedad.

Thursday, July 21, 2011

Preparando la octava sesión: Ética y filosofía moral

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Contenido

Preparando la octava sesión: Ética y filosofía moral

Introducción

¿Éticamente?

Texto disparador: Y usted, ¿qué haría, y por qué?

Bibliografía propuesta

Preparando la octava sesión: Ética y filosofía moral

Introducción

¿Cómo debo comportarme y por qué? ¿Es posible que el mismo criterio pudiese ser utilizado por toda persona en todo el mundo y en toda época? Así, con ese tipo de preguntas, podría iniciar una reflexión ética. Pero, ¿qué es la ética? ¿Qué es la moral? ¿Es la moral y la ética lo mismo? Ambos símbolos lingüísticos refieren ultimadamente a determinada orientación para el comportamiento humano pero lo refieren desde niveles de abstracción distintos.

¿Qué es un nivel de abstracción y cómo nos ayuda a comprender la distinción entre moral y ética? Un nivel de abstracción representa un grado de generalidad o particularidad con el cual interpretamos algo. Por ejemplo, consideremos alguna pintura famosa, digamos La Gioconda. ¿Con cuáles niveles de abstracción podríamos interpretarla? Tantos como intereses o perspectivas haya y en función del propósito de la interpretación. Para un análisis de experiencia estética se requiere un nivel de abstracción distinto que para un análisis de los componentes físico-químicos del tinte y del material del lienzo para mayor conservación de la obra. Ambas perspectivas pueden ser aplicadas exactamente a la misma pintura y sin que una tenga obligadamente relación con la otra. Aunque ambas ciertamente son aspectos del mismo objeto bajo consideración. Por lo que la destreza para enfocar mentalmente diferentes niveles de abstracción es una habilidad muy útil para analizar más ampliamente un asunto de nuestro interés. Para una debida formulación teórica de las perspectivas o aspectos bajo los cuales se puede estudiar algo contamos con la teoría de la materia y de la forma del conocimiento; con la cual se distingue el objeto material de estudio (el tema en lo general) del objeto formal (el aspecto particular a considerar) en una indagación filosófica o científica.

Así, la moral y la ética, al considerarlas más detalladamente, se ubican en diferentes niveles de abstracción: mientras que la moral se refiere a las normas concretas de conducta observables en el comportamiento de las personas en una sociedad en particular, la ética se refiere a la reflexión y al análisis que se hace acerca de tales normas concretas. En otras palabras, la moral es el conjunto de normas establecidas en una sociedad mientras que la ética es la acción reflexiva que un individuo hace acerca de su conducta propia y acerca del comportamiento observable a su alrededor. Una distinción, por tanto, entre moral y ética consiste en su origen: mientras que la moralidad tiene un origen externo al individuo, el origen de un comportamiento ético proviene de la reflexión misma ocurrida en el interior del individuo.

¿Al hacer ética estamos haciendo filosofía de la moral? Pensar filosóficamente acerca de un tema tiene como uno de sus rasgos esenciales el buscar la verdad última detrás de ese tema en cuestión. Así, una pregunta que da inicio al pensar filosófico de, por ejemplo, la sociedad, sería: ¿cuál es la idea de la sociedad? Luego entonces a todo el caudal reflexivo que se deriva de tal pregunta se le llamaría: filosofía de la sociedad. Por tanto, la ética y la filosofía de la moral son términos que remiten a lo mismo, al mismo tipo de reflexión. Así que, la reflexión ética es equivalente a examinar críticamente la idea de moralidad.

¿Éticamente?

¿Qué quiere decir aquel que nos exhorta diciendo algo como: “debemos comportarnos éticamente”? ¿Será el caso de otra buena intención? O quizá es una manera inconsciente de decir: “queremos que te comportes de acuerdo a una moral específica” —sea esta última la del contexto particular del exhortador—. La posible respuesta depende, claro, del estado de conciencia de quien pronuncie el exhorto.

En el mejor de los casos, es decir, el caso de quien acostumbre desarrollar un nivel de conciencia un poco más allá del nivel popular, creo que querrá decir simplemente: compórtate reflexionadamente.

En otras palabras, y siguiendo algunos rasgos de la idea ya sugerida por varios pensadores en la Historia: haz lo que quieras, pero reflexionadamente, para que siempre quieras lo que haces.

Texto disparador: Y usted, ¿qué haría, y por qué?

Gracias por sintonizarnos esta noche damas y caballeros radioescuchas, tengan ustedes muy buenas noches. Sean todos muy bienvenidos, hoy Día internacional de la acción filosófica, a su programa Y usted, ¿qué haría, y por qué?, que esta noche se complace en presentarle la siguiente lista resumida de casos para su profunda y ética consideración. Sin más, ¡comenzamos!

Caso primero: el capitán John Mill será enjuiciado por el homicidio de la mayoría de sus propios pasajeros después del naufragio de su navío: en las congeladas aguas cerca del Glacial Ártico un crucero turístico, en recorrido de placer para contemplar las auroras boreales, naufragó y los pasajeros no lograron disponer de los botes salvavidas. Un grupo de cien personas, guiados por el capitán Mill, logró sobrevivir al hundimiento del navío al alcanzar subir a un témpano de hielo de escaso grosor. Lograron recuperar de las gélidas aguas un escueto suministro de agua y alimentos. Un tercio del grupo eran personas jóvenes y sanas. Entre los otros dos tercios del grupo se contaban ancianos jubilados de vacaciones y personas desahuciadas por diversas enfermedades terminales en búsqueda de cumplir sus últimos deseos al mirar el espectacular fenómeno de una aurora boreal. El capitán calculó, con base en la cantidad de agua potable, alimentos, y en la fragilidad de su contingente medio de flotación, que no todo el grupo podría resistir en tales condiciones hasta ser rescatados pues no contaban con la manera de pedir ayuda y dependían del evento fortuito de encontrarse con otro navío. Por lo que decidió arrojar al helado mar a los dos tercios del grupo que consistían de ancianos y personas desahuciadas, eligiendo salvar al tercio de personas jóvenes y sanas. Y usted, ¿qué haría, y por qué? Llamé ahora para compartir con nosotros su disertación y hágase acreedor de un flamante ejemplar finamente empastado de la Ética nicomáquea del afamado pensador griego Aristóteles.

Caso segundo: esta noche varias familias están pasando la noche más negra y amarga de su vida al confirmarse la noticia de que sus anhelados bebés han fallecido debido a que los órganos que desesperadamente requerían para vivir no les fueron trasplantados oportunamente. A pesar de que tales órganos fueron donados por la familia Pérez, padres de una bebé recién nacida con anencefalia (malformación congénita en la que falta el encéfalo o tiene un desarrollo rudimentario) y tenía, por tanto, poco tiempo de vida. El caso ha incitado acérrimas discusiones a lo largo de la nación pues en este caso los trasplantes no ocurrieron debido a la escasez habitual de órganos donados, sino debido a que la ley impide quitarle la vida a alguien para tomar sus órganos en beneficio de alguien más. Y usted, ¿qué haría, y por qué? Llame ahora, ofrezca un razonamiento ético bien formulado y llévese a su casa un flamante ejemplar de la Biblia judeocristiana interlineal hebreo – griego – español, acompañada del muy esclarecedor aparato crítico correspondiente a su traducción.

Caso tercero: la mesa de discusión de esta noche, que iniciaremos en una hora más o menos, tendrá por tema la infidelidad en relaciones romántico-sentimentales y los criterios por los que tal infidelidad pueda ser el motivo principal para la exclusión de o inclusión en la confraternidad de determinados grupos sociales, religiosos o laicos. El punto de partida en la mesa de esta noche será el caso de la joven mujer que recién estalló iracunda en contra de su pareja sentimental, quien le fue infiel, y que ella denunció ante su congregación religiosa de la cual exige la inmediata expulsión del acusado. Analizaremos también la posición del inculpado, quien es un líder reconocido en la misma congregación religiosa, y analizaremos la documentada defensa que hace a favor de su caso al presentar una muy bien formulada teoría teológica basada en versículos bíblicos con la cual literalmente pone al dios misógino judeocristiano de su lado. Afirmando que en «la Palabra de Dios» está claramente estipulado y justificado el preferir satisfacer las necesidades del hombre por encima de las necesidades de la mujer, especialmente en el aspecto sexual. Y usted, ¿qué haría, y por qué? Prepare usted su respuesta durante la siguiente hora y llamé más tarde, en la sección de participaciones del público después de la mesa de discusión, y recibirá un fabuloso arcón filosófico de regalo con las publicaciones sobre las mujeres, y su sexualidad, del filósofo alemán Arthur Schopenhauer.

Caso cuarto: el caso de la señora Pérez, quien fue diagnosticada con una terrible enfermedad hepática que la condenaba a una lenta y muy dolorosa agonía, y penosa muerte, a menos que recibiera de inmediato el correspondiente trasplante de hígado. Sus seres queridos emprendieron numerosas acciones en búsqueda de posibles soluciones. Desde buscar ayuda internacional en hospitales y listas de espera en plazas foráneas hasta realizar todo tipo de ritos religiosos como campañas de rezos y ayunos. La condición de la señora Pérez se deterioraba rápidamente y ella consideró seriamente autorizar a su médico para ayudarle a morir y así acortar el creciente dolor y la miseria que se avecinaba. Sin embargo, su familia le exigía esperar y aguantar el dolor bajo el argumento que si prefería la muerte asistida perdería su alma por toda la eternidad. Fue entonces que en un inesperado giro su condición empezó a mejorar ante la sorpresa y desconcierto de su médico, mismo que al no poder explicar la mejora tampoco podía asegurar que la condición no regresaría, y con ella el dolor. Y usted, ¿qué haría, y por qué? Por favor absténgase de llamar, para esta reflexión considere la recompensa inherente de la acción virtuosa que consiste en el hecho mismo de haberla hecho, y no como medio para conseguir algún otro fin. La recompensa es la propia acción virtuosa como búsqueda del ser, sin necesidad alguna de aspirar a ganar ningún premio como búsqueda del tener.

Bibliografía propuesta

  1. Introducción a la ética. Raúl Gutiérrez Sáenz.

  2. Ética. Adolfo Sánchez Vázquez.

  3. Introducción a la filosofía moral. James Rachels.

  4. Reflexiones sobre filosofía moral. Immanuel Kant.

  5. Crítica de la razón práctica. Immanuel Kant.

  6. Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Immanuel Kant.

  7. Introducción a la filosofía. José Rubén Sanabria.

  8. Ética nicomáquea. Aristóteles.

  9. Ética sin religión – para una educación cívica laica. Esperanza Guisán.

  10. La Biblia – Antiguo y Nuevo testamento.

  11. Ética sin metafísica. Günther Patzig.

  12. Enseñar filosofía en el siglo XXI – herramientas para trabajar en el aula. Fernando Cazas.

  13. Más allá del bien y de mal. Friedrich Nietzsche.

  14. Antimanual de filosofía. Michel Onfray.

  15. Ética como amor propio. Fernando Savater.

  16. Ética para Amador. Fernando Savater.

  17. Ética. Baruch de Spinoza.

  18. El utilitarismo. John Stuart Mill.

  19. Sobre la libertad. John Stuart Mill.

  20. El contrato social. Juan Jacobo Rousseau.

  21. Sobre la sexualidad femenina. Sigmund Freud.

2 Comments:

Anonymous Eduardo said...

Me parece que la bibliografía es muy ambiciosa, aunque también diría, irregular. Me gustaría conocer cuál es la lógica de exposición o de debate que causa tal lista de textos, y el potencial pragmático que guarda. Este último creo que podría ser mayor si se escogieran menos textos, de forma distinta.

August 11, 2011 at 1:47 PM  
Blogger Marco A. Dorantes said...

Hola Eduardo, recién leí tu comentario, y agradezco lo que comentas pues es un muy buen punto: la bibliografía es muy ambiciosa y, por tanto, no permite acotar el alcance de una posible discusión. De hecho tu comentario me ha ayudado a recapacitar en cómo poner un bastidor de trabajo más adecuado para temas futuros.
El esfuerzo para estas reflexiones inicia tan sólo de las ganas de indagar de manera autodidacta sobre el tema y no cuenta con un cauce formal, estándar u “oficial”. El esfuerzo es primitivo y estoy consciente de ello, por eso aprecio mucho la contribución que representa tu comentario pues provoca que revalúe cómo estoy seleccionando la bibliografía de mis aportaciones.
Saludos y gracias.

March 4, 2012 at 11:56 AM  

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